Habla el actor talaverano Leandro Rivera
El talaverano Leandro Rivera está grabando la segunda parte de “Sin tetas no hay paraíso”, una serie que volverá a Tele-5 en septiembre y que se ha convertido en un fenómeno sociológico. En esta entrevista, Rivera habla de su infancia en Talavera, de su salto a la fama como actor y de sus próximos proyectos. Leandro, que trabajó con Pedro Almodóvar en “Volver”, es un valor en alza del cine y la televisión.
- En qué proyecto profesional está involucrado actualmente?
Seguimos grabando la segunda temporada de “Sin tetas no hay paraíso”, que se volverá a emitir a mediados de septiembre o primeros de octubre y, además, continúo de gira con una obra de teatro que estrenamos en Madrid el año pasado, “Olvida los tambores”, de Ana Diosdado.
- En estos tiempos de competencia e intrusismo, ¿cómo se las arregla para trabajar tanto?
En esta profesión, como en todas, se trabaja mucho si trabajas bien. Cuando la gente ve que el resultado les gusta y funciona, te vuelven a llamar. Pero competencia desmedida e intrusismo existen en todas las profesiones.
- ¿Qué ha significado para usted la serie “Sin tetas no hay paraíso”?
Para mí y para todos ha sido una sorpresa, porque no nos esperábamos una reacción tan exageradamente buena. He trabajado en muchas series, algunas de mucho éxito, como “Siete vidas” y no he visto nada parecido. Ha sido algo desmedido.
Cuando estábamos rodando no sabíamos bien si iba a funcionar, porque era algo diferente, teníamos un poco de miedo, porque esta serie hablaba de cosas de las que no se había hablado en otras series. Cuando haces algo nuevo en televisión nunca sabes lo que va a suceder. Al ser la acogida tan brutal estamos todos flipando.
- ¿Cómo es su personaje Balín, contado por usted mismo?
Balín es un chico de barrio, con pocas pretensiones en la vida, muy amigo de sus amigos, es un camello de poca monta que se ve metido, de repente, en una situación que le sobreviene, de la que no va a salir porque está muy implicado por su amigo, que es Jesús.
A partir de ahora, Jesús ha muerto, y la vida le pasa por encima de muy mala manera. Está en un punto sin retorno y a ver como le sacamos de ahí.
- La segunda parte de la serie, ¿también tiene emociones fuertes?
Sí, va a dar mucho que hablar, porque hay más acción que en la primera temporada. Los giros en el guión van a ser espectaculares. Los actores recibimos el guión de una semana para otra y cuando nos juntamos para hacer las lecturas alucinamos porque nos preguntamos, ¿y ahora qué va a pasar?. Y si nosotros alucinamos a los espectadores también os va a sorprender.
- Usted nació en Talavera el 6 de julio de 1980, y viene de familia de actores, su padre perteneció a una compañía de teatro aficionado. Además, se marchó siendo un niño de Talavera.
Nos fuimos de Talavera cuando yo tenía tres años, a Navalmoral, por mis padres, que tenían negocios de hostelería. Eso sí, yo volvía a Talavera todos los veranos y navidades para pasarlos con mis primos. Es cierto que fue actor aficionado, pero c uando nací yo se tuvo que poner las pilas, y nos fuimos a Navalmoral porque allí montó una discoteca.
- ¿Y qué recuerdos tiene de esos veranos y vacaciones en Talavera, su ciudad?
Recuerdo esas vacaciones con mucho cariño, porque yo Talavera siempre la he relacionado con dos cosas: verano y primos. Era muy divertido. Recuerdo los domingos en el Prado, que íbamos también todos los primos juntos a una huerta que tenía mi abuelo cerca de allí. Era como los veranos en la playa pero en Talavera. Allí viven todavía mi padre y mi abuela. Me gustaría ir, pero hace dos años que por motivos de trabajo no puedo acercarme.
- Usted ha trabajado con Almodóvar, y se le ve una persona sencilla, otros por mucho menos parece que vuelan.
Sí, no me las doy de nada porque es trabajo, simplemente trabajo, supongo que desde fuera parecerá mucho más de lo que realmente es. La manera de normalizarte y de tener los pies en el suelo es pensar que lo que estás haciendo no es nada del otro mundo, aunque hayas llegado a conseguir cosas que parecían impensables. Debes tener claro que la gente con la que estás trabajando no son marcianos, no se te tiene que ir la cabeza.
- ¿Qué recuerdo tiene de su trabajo con Almodóvar en “Volver”?
Muy bueno. En “Volver” yo hacía de un chico que trabajaba en una película que se rodaba cerca del bar donde trabajaba el personaje de Penélope y llevaba a comer a todo el equipo, era un poco como la salvación del personaje de Penélope, saltaba una chispa entre los dos, porque todos los hombres le habían tratado mal a Penélope, y eso le hace un poco volver a tener esperanza en los hombres. Es un punto de inflexión.
- ¿Y qué recuerdo tiene de “Siete vidas”?
Fue una escuela increíble, porque aprendí un montón, era un trabajo diario con unos compañeros increíbles, con un reparto asombroso, había mucha diversión, fue una experiencia fantástica.
- ¿Qué ha sido hasta ahora lo más duro en su carrera?
Duro es el principio, cuando decides dedicarte a la carrera de actor, y tienes la incertidumbre de si va a
funcionar. De todas formas, a mí, hasta el momento, me ha ido muy bien, desde que empecé a trabajar no he tenido ningún bache, ni mala respuesta del público, lo he tenido bastante “fácil”, entre comillas.
- ¿Qué sensación le quedó de su etapa en “Caiga quien caiga”?
Pues que fue también muy divertida. Si acaso ha sido el reto más difícil que me han propuesto, porque yo no había presentado nunca, además me lo dijeron dos semanas antes de que empezara el programa, y yo estaba metido en otros tres proyectos. Hice una prueba y les gusté, pero entonces ya sólo quedaba una semana, y el aprendizaje tuvo que ser muy rápido, pero tuve la satisfacción de acoplarme bien a un programa que tiene un ritmo muy veloz.
- Por último, alguna gente se cree que ustedes los actores están siempre de fiesta, y que trabajan unas horitas al día. Nada más lejos de la realidad, ¿verdad?
Sí, se trabaja muchísimo. Yo he estado desde agosto del año pasado hasta enero de este año sin librar un solo día. Tenía cuatro trabajos, y me levantaba a las cuatro de la mañana para grabar alguna secuencia de “Sin tetas no hay paraíso”, me recogían a las cinco, grababa las secuencias, a las cinco de la tarde me dejaban en el teatro y hacía el musical “Hoy no me puedo levantar”, que empezaba a las siete y acababa a las doce, y dormía tres o cuatro horas hasta que volvían a recogerme para “Sin tetas no hay paraíso”. Eso podía ser un lunes. O acabar en el teatro a las doce e irme a grabar un capítulo de la serie hasta las ocho de la mañana, y estar toda la noche sin dormir.
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